EN LOS BARRIOS DEL SUR DE MADRID NUNCA LLUEVE

Voy a hacer un viaje en el tiempo y regresaré a aquel momento en el que me di cuenta que no podía seguir engañándome a mí misma respecto al proyecto de Manuela Carmena.
Vallecas. Verano de 2018.
Hace semanas que no llueve, las calles están sucias y huele mal. Antes, en verano, las avenidas y calles principales del barrio se regaban cada noche, pero ahora los meses van pasando y Vallecas no se moja.
Voy caminando al trabajo y miro al cielo intentando prever la posibilidad de lluvia porque ahora dependemos de los fenómenos atmosféricos para que se limpien las calles. Estoy llena de rabia e impotencia. Hace tres años voté un proyecto político que prometía el cambio y aunque en el centro de Madrid parece que las cosas van algo mejor, en los barrios del sur no solo no hemos notado la mejoría, sino que vamos a peor. Por eso mi rabia e impotencia. Por eso camino deprisa, intentando serenarme antes de llegar al trabajo. Son los míos, los he votado y sé que todo proyecto requiere tiempo y un poco de paciencia. Sin embargo, ya no puedo engañarme a mí misma, aunque intente seguir disimulando delante de los demás que soy Carmenista.
Aquí, en Vallecas, el concejal presidente lleva tres años empeñado en hacer del Bulevar un lugar de encuentro de las vecinas y vecinos del barrio. Intentó peatonizarlo nada más iniciar la legislatura, pero no pudo ser y lo ha dejado para otro momento. Es una de las zonas más degradadas, situada junto a la avenida donde los narcopisos hacen imposible la convivencia y ocupada por hombres que beben de sol a sol y se dedican al trapicheo y a increpar a las mujeres que se atreven a pasar por allí. También hay peleas a todas horas además de delincuencia y prostitución. Los tiendas tradicionales han desaparecido y las casas de apuestas han proliferado. La policía pasa por allí de vez en cuando, pero es verano y ellos mismos confiesan que son muy pocos y que en tiempo de vacaciones están bajo mínimos. Sin embargo, ahora el Bulevar se llama Bulevarte y la Junta Municipal publica en las redes sociales, con gran entusiasmo, las actividades que se llevan a cabo.
En lugar de solucionar los problemas, han querido taparlos con actividades y casetas de madera en las que los artesanos intentan vender sus productos. Aunque estos reconocen que es bastante difícil y cuentan cómo los borrachos orinan en las casetas y ensucian la mercancía que guardan en el interior, o cómo, mientras realizan un taller con niños, una prostituta le hace una mamada a un hombre detrás de una de las pocas casetas que aún permanece abierta.
Las actividades tampoco funcionan, es imposible permanecer allí más de cinco minutos sin que un borracho se acerque a increparte o sin presenciar una pelea o una persecución policial.
Lo que necesita la zona es una intervención multidisciplinar que aborde los problemas desde la raíz, que no son otros que las altas tasas de desempleo, la desigualdad, la dificultad en la convivencia, la droga, las prostitución, las casas de apuestas y la escasez de servicios sociales. Pero esto lleva tiempo y dinero y no luce tanto como la peatonalización de una zona y la realización de actividades gratuitas para las vecinas y vecinos, aunque no vaya nadie. Después de todo, vivimos en la era digital y las redes sociales dan testimonio de todo lo que ocurre, aunque no debemos olvidar que las fotografías que se publican suelen ser aquellas en las que salimos más favorecidos.
Paro, desigualdad, droga, prostitución, delincuencia,... Podría tratarse de una serie de Netflix, pero se llama Vallecas y es un barrio de la periferia de Madrid.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares