NACER CON COÑO
Nacer con coño ha marcado mi vida de muchas maneras. Desde que, por primera vez, me pusieron un vestido rosa y me regalaron una muñeca para que le cambiara los pañales y le diera el bibrerón, estaban señalandome el camino que debía elegir. Mis referentes: madre, abuelas, tías y maestras después, me enseñaron cómo tiene que ser una mujer, cómo debe comportarse y el papel que juega en la sociedad. De todo aquello aprendí que las mujeres lloramos en lugar de mostrar ira (porque de lo contrario nos tachan de histéricas), que debemos ser sensibles, castas y puras (porque de lo contario nos tachan de frescas), que cuando los hombres hablan, nosotras callamos (porque de lo contrario somos unas descaradas), que los cuidados, tanto de hijos como de familiares dependientes, nos corresponden a nosotras (porque de lo contrario somos unas malas madres, malas hijas, malas esposas y unas egoistas), que hay que estar guapa, aunque ello conlleve matarse de hambre y hacerse una vaginoplastia, y un aumento de pecho (porque de lo contrario ellos, los hombres, están legitimados para dejarnos por otra), que el sexo solo sirve para complacer a los (nuestros) hombres (porque de lo contrario nos tachan de guarras) y, en definitiva, que nacer con coño, vulva o como quieran llamarlo, me hacía un ser inferior a los hombres, incluso menos inteligente, pero que mis enemigos, lejos de ser aquellos que perpetuaban todo este sistema de opresión, eran otras mujeres.
Nacer con coño, además, ha supuesto que tenga miedo a salir sola por la noche noche, que tenga que demostrar en el trabajo que valgo lo mismo que mis compañeros hombres, aunque ellos cobren más por el mismo trabajo y no tengan que llevar el café al jefe, que tenga que aguantar piropos y opiniones de mierda sobre mi físico o que haya tenido que enfrentarme a un intento de violación por parte de una manada de tíos, que me acorralaron y me manosearon de arriba abajo.
Nacer con coño significa que puedes sufrir violencia machista, que pueden violarte, que pueden considerarte una vasija para fabricar niños y venderlos, que pueden traficar con tu cuerpo y explotarlo sexualmente para que los llamados hombres puedan cumplir sus fantasías sexuales, que depende de donde nazcas te puedan amputar el clítoris y joderte para toda la vida o casarte con quien les salga de sus santos cojones.
Nacer con coño significa tener la regla y que nunca puedas hablar de ello, porque es un tema tabú.
Nacer con coño significa que cuestionen todo el tiempo tu decisión de no querer tener hijos.
Nacer con coño significa que si no puedes tener hijos, te consideren una mujer a medias.
Nacer con coño, en definitiva, significa ser una ciudaddana de segunda categoría.
Así que sí, señoras que nos llaman TERF y transfóbicas, el sexo condiciona la vida de las personas. Según el sexo con el que nacemos, nos asignan un género que va a determinar cómo debemos comportarnos, cómo debemos ser y cual es nuestro papel en la sociedad. Hablo de roles y estereotipos de género. Hablo de discriminación y desigualdad. Hablo de la necesidad de tener una agenda que aborde todas estas cuestiones para intentar encontrar soluciones.
Es el género que nos asignan por nacer con coño el que determina todo un sistema de opresión al que las mujeres estamos sometidas. Así que perdónenme por ser tan mala mujer y querer abolir el género para establecer un sistemas más justo e igualitario para todas nosotras.
Entender la feminidad como un valor positivo o pretender compararnos a las feministas radicales con Hazteoir no es que dé risa, sino que da mucha pena. Pero son ustedes, las ensalzadoras de la feminidad, quienes equiparan su mensaje (las niñas llevan falda y los niños pantalones) con el de aquellos (las niñas tienen vulva y los niños pene). Nosotras señalamos la raíz de los problemas (el género) a los que tratamos de dar soluciones del mismo modo que conocemos, y reconocemos, las discriminaciones que han sufrido y sufren las mujeres transexuales, a quien nunca hemos criminalizado ni negado, ni antes ni después de que cantara el gallo.
Los expertos/as en manipulación son facilmente detectables porque no tienen argumentos y se cobijan siempre bajo las mismas premisas: victimismo, apelacion a las emociones, insultos y autoexclusión, aunque después intenten culpar a las demás personas de haberles excluído.
Miren, yo estoy hasta el coño de que todo tenga que ser por cojones. Estoy hasta el coño de la continua apelación a las emociones, a las entrañás, a las vísceras, porque esa forma de actuar favorece las reacciones exageradas de odio hacia unas en un intento de defender a otras. Lo que no deja de ser una paradoja. Y lo peor o es que se han publicado un montón de artículos insultantes, sin una sola idea aparte del odio, escritos por las "defensoras de", pero ninguno por las supuestas "agredidas por". ¿No estarán ustedes pecando de paternalismo? Suya es la respuesta y de las demás las concluiones.
Esa
sororidad, que venimos reclamando desde el movimiento feminista, está
totalmente ausente en cada uno de esos discursos movidos por el odio y,
como ya hiciera el patriarcado, nos siguen dibujando como malvadas
madrastras, mujeres viejunas y caducas, y cómo leí en un comentario:
"hay camioneros más femeninos que esas cacatúas".
El sujeto político del feminismo son las mujeres. Inclúyanse o exclúyanse, pero no intenten criminalizarnos ni anular nuestar agenda
Sé que mi continua apelación al coño será vista por algunas personas como una provocación. Ahora la moda es invisibilizar los genitales. No tenemos derecho a mencionarlos. No tenemos derecho. No tenemos. No. Y suena raro, porque llevo toda la vida escuchando expresiones como "estoy hasta los cojones" y nadie ha tenido "huevos" de decirles a los hombres que chitón. A mi tampoco van a callarme.
Dentro de nada estaremos explicandoles a los más pequeños que los niños vienen de Gilead y que los fabrican unas señoras de rojo, unas esclavas llamadas criadas que son consideradas un objeto y cuya función es proveer de hijos a los que no puedan tenerlos.
Con todo este circo, el unico que sigue ganando es el patriarcado. Leamos, razonemos y debatamos más e insultemos menos.
Sé que mi continua apelación al coño será vista por algunas personas como una provocación. Ahora la moda es invisibilizar los genitales. No tenemos derecho a mencionarlos. No tenemos derecho. No tenemos. No. Y suena raro, porque llevo toda la vida escuchando expresiones como "estoy hasta los cojones" y nadie ha tenido "huevos" de decirles a los hombres que chitón. A mi tampoco van a callarme.
Dentro de nada estaremos explicandoles a los más pequeños que los niños vienen de Gilead y que los fabrican unas señoras de rojo, unas esclavas llamadas criadas que son consideradas un objeto y cuya función es proveer de hijos a los que no puedan tenerlos.
Gracias , por otra que está hasta el coño de tanto machismo, venga de quién venga.
ResponderEliminar