NO ME CHILLES QUE NO TE VEO
Me pregunto para qué votamos, de qué sirve que elijamos a uno u otro partido si después, cuando llega el momento de los pactos, los políticos hacen lo que les da la gana y los periodistas entre pactómetros, encuestas e incendiarias opiniones condicionan los posibles acuerdos. Por no hablar de esos poderes económicos que al día siguiente de las elecciones ya estaban dando instrucciones claras del tipo de gobierno que resultaría más conveniente (para ellos).
Los políticos, en lugar de sentarse a dialogar, utilizan los medios de comunicación para lanzarse órdagos y les importa un bledo que la ciudadanía esté harta de tanto circo. Como el PSOE, que da por hecho que si Unidas Podemos entra en el Consejo de Ministros no conseguirá el apoyo de ningún otro grupo parlamentario. ¿Acaso no debería, primero, explorar tal posibilidad hablando con esos grupos parlamentarios? Porque resulta muy sospechoso que lleven dos meses repitiendo las mismas frases y, sin embargo, no muestren ni una sola prueba de que sus afirmaciones son ciertas. No le hicieron tantos ascos a Ciudadanos en 2016, aunque ellos dirán que aquel solo fue un pacto programático y que los naranjas no iban a entrar en el gobierno.
Tal vez sea muy mal pensada, pero creo que es el PSOE el que no quiere tener a gente de Podemos en su gobierno. Han estado casi un año apoyándose en ellos, recogiendo todos los frutos y quieren seguir chupando del bote. Claro, Pedro, que te apoyen por tu cara bonita para que sigas haciendo y deshaciendo a tu antojo, echándole la culpa de los fracasos a los demás y apuntándote los éxitos que has cosechado gracias a otros.
A veces, cuando veo la entrevista que Jordi Évole le hizo a Pedro Sánchez al renunciar a su escaño, me pregunto si aquel Pedro sigue siendo este Pedro o si queda algo de aquel Sánchez en este. Pero cada vez estoy más convencida de que todo aquello no fue más que una campaña de marketing para quedarse con los votos de unidas Podemos. Y lo peor es que ha funcionado.
Los medios, por su parte, están obsesionados con Pablo Iglesias. Les parece de lo más normal que el PSOE, supuestamente de izquierdas, pacto con Ciudadanos, un partido de derechas. No hay día que no leamos o escuchemos a alguno de esos periodistas futurólogos hablando de las bondades de tal pacto. Las palabras responsabilidad, estabilidad y necesidad se sudecen una tras otra, o se mezclan en cada frase que pronuncian, exactamente igual que Perales componiendo canciones con las palabras sol, luna, estrella y libertad. Pero con Pablo Iglesias no. Otra cosa sería Errejón, que lo mismo se ofrece para pactar con Ciudadanos que para traicionar a su mejor amigo. Lo que viene siendo lo normal en política.
Las encuestas de La Sexta anuncian la debaclé de Unidas Podemos en beneficio del PSOE y la posibilidad de que la derecha suba y sume, y se pierda la oportunidad de un gobierno de progreso. Las de El Mundo, sin embargo, dicen que se hundirían Ciudadanos y VOX, supongo que para presionar al partido naranja y darle al PP unos añitos para recuperarse. Las mil y una plagas. Repetición de elecciones. La culpa, esa cosa tan de la iglesia católica, viene vestida de color morado unas veces y de naranja otras.
Y luego está la pregunta del millón: ¿A quién le corresponde formar gobierno? Pues resulta que es al PSOE, es a ellos a quienes les corresponde hablar con todo el mundo, llegar a acuerdos y buscar mayorías. Pero no están por la labor y acusan a los demás de falta de responsabilidad y amenazan incluso con repetición de elecciones.
Señoras y señoras del PSOE, por favor, que el encargo de formar un gobierno lo tienen ustedes. ¿Nos toman por tontos? ¿Creen que sacarán tajada si convocan unas nuevas elecciones? ¿De verdad creen que ningunear a su supuesto socio prioritario les sale rentable? Son preguntas muy serias que requieren respuestas igualmente serias. Piénselo un poco, recapaciten, recuerden: "Con Rivera no", "Sí se puede".
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