HABLAR SIN TENER NI PUTA IDEA
Yo fui a votar el domingo 26 de mayo. Lo hice sin ilusión y para evitar que las derechas volvieran, esta vez a caballo. Pero en mi barrio, uno de los distritos más castigados de Madrid, muchas personas decidieron no hacerlo. No creo que prefirieran salir a dar una vuelta en su yate o quedarse en la piscina de su mansión. Aquí no tenemos esas cosas, aunque los que tenemos contratado Netflix podemos verlas en nuestras modestas pantallas.
La mejor de las opciones es ir a votar, pero sé por qué el domingo muchos de mis vecinos no lo hicieron. Sé por qué Más Madrid perdió más de 5.000 votos en Vallekas respecto a las elecciones de 2015 y también por qué VOX obtuvo 5.000.
No tiene nada que ver con Iglesias y Errejón, aquí los votos se perdieron antes debido a la mala gestión que ha llevado a cabo el Ayuntamiento en nuestro barrio.Ya es difícil salir casa día de casa (y mucho más tener que regresar si es de noche) en las zonas más degradadas, como para tener que hacerlo para votar a unos políticos que hace cuatro años prometieron ponernos en el centro de sus políticas y han acabado colocando sus políticas en el centro-derecha.
En Vallekas ya ni siquiera somos puerto de mar, aunque tampoco lo necesitamos porque las drogas llegan sin ningún tipo de contratiempo por tierra. Además, no tenemos bañadores ni donde comprarlos, entre otras cosas porque las tiendas han cerrado y ahora solo hay casas de apuestas. Lo cierto es que nos vendría bien un poco de agua para limpiar la mugre que se acumula en las calles, pero nos han dicho que se la han quedado toda en el centro y en el norte de la ciudad. Dependemos de la lluvia, de las manifestaciones vecinales y, en ocasiones, de que los vecinos se pongan de acuerdo, se vistan de barrenderos y se ocupen de limpiar su calle. Ni siquiera esperamos a que llegue el carnaval para disfrazarnos, todo el mundo sabe que en Vallekas somos anarquistas, que casi siempre vamos vestidos de gamberros y que nuestro peinado preferido es la coleta.
Nuestros problemas se resumen en pocas palabras: paro, narcotráfico, prostitución, casas de apuestas, servicios sociales cada vez más degradados, delincuencia, problemas de convivencia y suciedad en las calles. Además, compartimos con Carabanchel ser uno de los barrios con más víctimas de violencia de género, pero cuando pedimos un espacio de igualdad nos responden que ya hay uno en el distrito de Retiro.
Las soluciones a nuestros problemas han sido variadas, aunque no ingeniosas. Actividades y casetas para niños y mayores en el Bulevar, mientras los borrachos que ocupan los bancos increpan a quien se atreve a pasar por allí y el trapicheo y las peleas se suceden una tras otra. Que ya no sabes si forma parte del espectáculo o es que la realidad supera la ficción.
Lo sé, parece el guion de una serie de Netflix y solo puedo animar a esta empresa para que se atreva a rodarla. Estoy segura de que no les supondría una gran inversión puesto que ya contamos con los escenarios, los extras y el atrezzo.Y como somos gente enrollada, podemos dar clases a los actores para que aprendan a imitar nuestro acento.
Vallekas siempre ha sido un barrio solidario con un enorme tejido asociativo. No nos ha quedado otra, cuando hemos querido algo hemos sido nosotros quienes hemos tenido que encontrar las soluciones. Tal vez, en los últimos cuatro años, nos hemos relajado un poco pensando que "los nuestros" nunca se atreverían a traicionarnos, pero somos muy creativos y siempre hemos sabido que la olla que usamos para hacer el cocido los domingos puede producir un ruido infernal si la acompañas con un buen cucharon de madera.
Esto es lo lo que sucede cuando das la espalda a la gente, que la gente te lo devuelve dándote la espalda cuando la necesitas.
Esto es lo lo que sucede cuando das la espalda a la gente, que la gente te lo devuelve dándote la espalda cuando la necesitas.
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