HAZ QUE PASE, PABLO
La noche del 28A me sentí esperanzada, a pesar de no haber votado a Pedro Sánchez. Una esperanza que se vio reforzada al escuchar "Con Rivera no" y "Sí se puede" a las personas que se congregaron frente a la sede de Ferraz. Mi alegría, sin embargo, duró poco. En cuanto vi la cara de Pedro Sánchez en la pantalla del televisor, supe que no compartía la ilusión que sentíamos tanto los votantes de su partido como los de Unidas Podemos, que por entonces creíamos que la unidad era posible.
El tiempo, y ya me duele, ha demostrado que aquel pálpito fue acertado y que en los planes de Pedro Sánchez nunca ha figurado gobernar con Unidas Podemos.
Sipongo que desde su asiento de Moncloa, ya que el del Parlamento lo usa más bien poco, todo se ve de una manera muy diferente a como lo percibimos la ciudadanía. Y es que tanto el Presidente en funciones en como el resto de sus compañeros de viaje hace tiempo que no pisan la calle. Pretendieron engañarnos reuniendose con organizaciones de la sociedad civil, pero más allá de la fotografía no han trasladado a su programa de 320 propuestas ninguna de sus demandas.
Me pregunto si Pedro Sánchez es consciente de toda la desilusión que ha generado entre la gente en tan corto espacio de tiempo, y del cabreo de muchos de sus votantes que manifestarán no yendo a votar, si hay repetición de elecciones en un par de meses.
El PSOE hace tiempo que dejó de generarme confianza. Un PSOE que hace unos años no tuvo reparos en pactar con Ciudadanos, a pesar de que la suma con Podemos era mayor, y que ahora dice que no puede pactar con UP un gobierno de coalición porque los votos de ambos partidos no suman mayoría. ¿A alguien le cabe la menor duda de que si C´s se hubiera abierto a un pacto, hoy Rivera sería Vicepresidente?
La mayoría de los medios de comunicación se empeñar en repartir culpas por igual entre PSOE y UP. Hay infinidad de columnas de opinión en los medios escritos enumerando los errores de ambas partes. Columnas de opinión que pagan facturas y llenan estómagos, otorgando a quien las escribe de un lugar privilegiado para observar el partido.
A nadie parece importarle lo que opina la ciudadanía. Los periodistas se han convertido en una élite que aboga por una política que ellos llaman de forma grandilocuente "de estado" y que significa pactar a derecha o izquierda indistintamente, aunque ello signifique no derogar la reforma laboral del 2012, no rebajar el precio de la luz a las personas más vulnerables o que el precio del alquiler siga subiendo hasta donde y hasta cuando los fondos buitres consideren oportuno. Ahora entiendo la frase "estómagos agradecidos". Y es que el periodismo, sin duda y gobierne quien gobierne, siempre tendrá una historia que contar y a ellos, los periodistas, les pagan por contar historias.
Me he dado cuenta, en estos últimos meses, de que no existe ningún medio genuinamente independiente, Incluso los que presumen de ello necesitan de las cadenas de televisión para amplificar y difundir las noticias que escriben en sus medios escritos, y no podemos olvidar que esas televisiones pertenecen a grandes grupos de presión que harían cualquier cosa para que Unidas Podemos no entrara en un gobierno.
No dudo que Pedro Sánchez, de repetirse las elecciones, ganaría con un margen mayor. El atractivo del poder es un espejo en el que a la gente le gusta mirarse y apostar por el caballo ganador no solo es más seguro, sino que nos hace sentir parte del triunfo. No importa las mentiras que hayan sido necesarias para llegar a la meta, ni que las cloacas permanezcan abiertas emanando un pestilente olor a podrido. El ganador siempre es percibido como el más guapo.
Confieso que tenía la esperanza de un gobierno de coalición, especialmente tras la derrota de la izquierda en Madrid, que vuelve a dejarnos por delante un panorama desolador de corrupción y recortes. Pero no ha sido posible porque quienes acusan a UP de querer sillones son incapaces de compartir tres o cuatro de los diecisiete que llevan un año ocupando. Su estrategia siempre ha estado enfocada a recuperar los votos que piensan que les corresponden por designación divina y a acabar con Podemos, aunque para ello tengan que morir en el intento.
Unidas Podemos, sin embargo, tiene la posibilidad de frustrar los planes de Moncloa de ir a elecciones dando el sí a una nueva investidura de Pedro Sánchez. En el PSOE temen esa posibilidad porque se quedarían sin relato y sería muy complicado explicar ante la ciudadanía que no aceptan esos votos, cuando llevan meses diciendo que quieren un gobierno monocolor. Pero, hoy por hoy, es la mejor opción para Unidas Podemos porque tendrían unos años por delante para recomponerse y recuperar la calle, y obligarían al PSOE a trabajar duramente para sacar adelante nuevas medidas y presupuestos. Además, nadie podría acusarles de llevar al país a nuevas elecciones y evitarían que, ante el cabreo y la desmovilización de los votantes de izquierda, las tres derechas ganaran en unos nuevos comicios.
Si Pedro no puede hacer que pase, tal vez Pablo sí pueda hacerlo.
Y por si a alguien le cabe alguna duda, TE DEJO leído de derecha a izquierda es JÓDETE.
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