LA POLÍTICA Y LA FICCIÓN

Estoy sentada, escribiendo y escuchando la radio, mientras ahí fuera suceden cosas que en realidad no suceden. Y me pregunto qué hago aquí, sentada y escribiendo, cuando debería salir a la calle con una pancarta y gritar: "Pónganse de acuerdo, coño ya".
Si la política y su acción depende de estos políticos, estamos condenados a que solo twitter y las tertulias radiofónicas y televisivas se muevan. Aunque lo hacen sentados porque, recordemos, estamos en la era del deporte del sillón y el mando a distancia. Siendo así, solo respondemos indignados en las redes sociales. Las mareas, excepto la de los jubilados, parecen hibernar en pleno verano y preferimos ver en HBO "Years and years" a reconocer que estamos a pocos minutos de reproducir lo que en la serie sucede.
El PSOE se ve fuerte y guapo. Las encuestas les dicen que obtendrán un magnífico resultado en las elecciones de noviembre y como las encuestas nunca se equivocan, como ya vimos en las elecciones andaluzas, prefieren cientos de pájaros volando antes que uno solo en la mano. Que conste que yo también prefiero a los pájaros volando que encerrados en una jaula o en la mano de un desaprensivo. El problema es que no sabemos hacia dónde volarán los pájaros y tenemos la certeza de que si alguno cae en la mano de un desaprensivo, este no dudará en quedárselo, encerrarlo y ponerle una triple vigilancia para que no se escape.
Los refranes, aunque literariamente anticuados, gozan de buena salud dado que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces, y más, con la misma piedra.
Quizá el PSOE sea guapo. Pero tambien sordo. Si ha llegado donde está, es gracias a una militancia que se movilizó porque creyó a Pedro Sánchez en su tour por las Españas, lanzando mensajes socialistas que ponían en el centro la vida de la gente. Por si acaso, volvieron a recordárselo el 28A gritando alto y claro "Con Rivera no". Pero mientras a unos se nos ponían los pelos de punta escuchando aquellos gritos a pleno pulmón, a otros les recorría un sudor frío pensando en cómo iban a salir de aquello.
Hoy, sinceramente, creo que solo existe un Pedro Sánchez y no es el de la entrevista con Jordi Évole, ni el que se aprendió la lección para ir soltándola sin respirar frente a su militancia a lo largo y ancho de España. No es el Pedro que iba a derogar la reforma laboral o a publicar la lista de amnistiados fiscales. No. Ese Pedro era una ficción, un papel interpretado hasta las elecciones para que el electorado que había votado a Unidas Podemos regresara a sus brazos. Y ahora, una vez que lo ha conseguido, sigue la misma estrategia para hacerse con el electorado de Ciudadanos. Como político deja mucho que desear, ya que la política debería servir para cambiar y mejorar las cosas y está claro que Pedro no ha hecho nada de eso. Pero he de reconocer que es mejor actor que Toni Cantó, lo cual tampoco es tan complicado.
Mientras espero la precuela de Juego de tronos y la segunda temporada de Sex Education, creo que voy a entretenerme con  The boys para constatar que también los super héroes son corruptos y machistas, y que para salvar el mundo nada mejor que la ciudadanía saliendo a la calle a reclamar sus derechos. Quizá, después de todo, coja la caja de cartón de Amazon que tengo aparcada en el pasillo desde hace una semana y me ponga a hacer pancartas. Como los héroes que lo son por la inacción de los otros o por la rendición de los débiles.

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